El mundo evoluciona y, con él, el comportamiento de los consumidores. Aunque en el pasado no veían con buenos ojos la idea de contratar un seguro online, en la actualidad, cada vez más franceses están cambiando de opinión (el 36 % de los encuestados según un estudio de Xerfi Spécific disponible aquí). De hecho, la relación con el cliente en la industria aseguradora está migrando hacia los canales digitales, como lo demuestra el aumento exponencial del número de ofertas en internet. Pero este cambio de paradigma implica nuevas responsabilidades para los aseguradores, que deberán proponer a sus clientes procesos de suscripción completos, intuitivos y seguros. En este contexto, el uso de la firma electrónica ya no es opcional. ¿Por qué es indispensable? ¿Y cómo funciona? Todas las respuestas, en este artículo.

¿Por qué utilizar la firma electrónica en los contratos de seguro?

En la industria aseguradora, la firma electrónica representa una oportunidad para los aseguradores, pero también para los asegurados. Este sistema fusiona lo mejor de ambos mundos: la atención física, por un lado, y lo digital, por otro. Gracias a una solución de firma electrónica a distancia, un cliente puede seguir todo su proceso de suscripción en línea y actuar con total autonomía, o puede comenzar con la ayuda de un asesor para finalizar con una firma digital. En este sentido, la digitalización de la firma debe verse como un servicio complementario que aporta sus propios beneficios sin comprometer la seguridad.

Las ventajas de la firma electrónica en la industria aseguradora

En lo que respecta a los clientes, la firma electrónica en el ámbito de los seguros responde a unas pautas de consumo innovadoras y ya firmemente arraigadas. Ahora mismo, una buena parte del proceso se realiza en internet: la búsqueda de información, la comparación de las ofertas, la elección de la cobertura más adaptada… Resulta lógico, por tanto, ofrecerles un sistema para dar el último paso online (el de la suscripción propiamente dicha). Resulta más lógico aún si pensamos que esta solución simplifica otros trámites durante la vigencia del contrato, como las declaraciones de siniestros. Además, esto no impide que un cliente que prefiera una relación «tradicional» con un asesor pueda, llegado el momento, terminar el proceso con una suscripción online.

Para los aseguradores, las ventajas de utilizar la firma electrónica son tanto comerciales como operativas. La firma digital flexibiliza la relación con el cliente y acorta los tiempos de procesamiento. Optimiza también los procesos profesionales y facilita el trabajo a los asesores. Por si fuera poco, supone un ahorro de costes, por la eliminación del papel, la impresión y los envíos postales, o por la agilización de los plazos que permite gestionar un mayor número de expedientes.

La firma electrónica como garantía de seguridad para los contratos de seguro

Sin embargo, muchos aseguradores consideran la suscripción como una etapa demasiado delicada para digitalizarla, sobre todo por sus obligaciones normativas. La última etapa del «embudo de ventas» de los seguros sigue siendo complicada de asegurar.

No obstante, la firma electrónica aporta garantías. Más allá de su valor probatorio, idéntico al de una firma manuscrita, se sustenta en tres pilares de seguridad:

  • La verificación de la identidad del signatario mediante un sistema de autentificación al acceder a la herramienta de firma online.
  • La garantía de la integridad del documento firmado que no puede modificarse ni enmendarse una vez firmado.
  • La elección del nivel de seguridad en función de la criticidad del contrato de seguro. Por ejemplo, las pólizas de seguro de coche, hogar o salud pueden necesitar solo una firma de nivel 1; las pólizas de ahorro y pensiones requieren un nivel más alto, del 2 o el 3; y las pólizas de seguro de vida exigen una comprobación de identidad más exhaustiva, como una firma de nivel 4.

De este modo, la firma electrónica se ampara en un marco de seguridad capaz de eliminar los obstáculos jurídicos y legales para su aplicación en el mundo de los seguros. ¿A qué espera para incorporar la firma electrónica a su software profesional?

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